El dolor lumbar
Introducción
Hoy en día quien no ha sufrido algún dolor de espalda, lumbalgia, ciática…o cualquier síntoma parecido. Pues sí, cada vez es más común escuchar a personas aquejadas de este tipo de patología, dolor, molestia, sintomatología…relacionado con este.
Este dolor se puede producir de muchas formas y tipos, y sus denominaciones pueden ser diversas: lumbalgia, ciática, lumbago, lumbociática, dolor de espalda, dolor lumbar, síndrome patelofemoral, acortamiento de isquiotibiales, acortamiento de psoas, dolores de crecimiento… pero casi siempre tiene unos síntomas similares o comunes al igual que sus consecuencias y no varía mucho un diagnóstico de otros. Aunque sean realmente diferentes quiero dar una visión general y dejar claro que existen conexiones entre todos ellos.
Definición
En primer lugar, hablar de los términos lumbalgia, lumbago o dolor bajo de espalda ya hacen referencia al mismo proceso doloroso y que viene definido como: Aquel dolor localizado en la espalda a nivel de la zona lumbar, pudiendo variar en gravedad desde síntomas leves hasta graves y crónicos con limitaciones para la actividad diaria, con o sin irradiación hacia miembros inferiores, siempre que no exceda del límite de las rodillas, siendo el síntoma de mayor importancia el dolor.
La columna vertebral de la persona sana tiene una estructura ligeramente curvada, que semeja una letra S estilizada. Si se exageran estas curvaturas o si se modifica su sentido puede aparecer dolor persistente y, en ocasiones, rebelde al tratamiento. El dolor es la consecuencia lógica de esta alteración de la postura.
Causas
En la actualidad existen condiciones diversas que atentan contra la salud de los trabajadores. Estamos sometidos a un ritmo laboral frenético, un estrés constante, y, en muchas ocasiones, falta de tiempo.
Por esto y algún otro condicionante destaco diversas causas de la aparición del dolor lumbar:
- Tiempo en sedestación. Pasar sentado largas horas en tu trabajo.
- Sobrecarga funcional y postural, lumbalgia por esfuerzo y lumbalgias por tensión.
- Acortamiento de la musculatura isquiotibial. Esto provocará una retracción de la pelvis, acortamiento por consiguiente del psoas y todo ello revertirá en el dolor lumbar.
- Masa abdominal prominente determinando esto en el hombre una mayor compensación de equilibrio del cuerpo con respecto al centro de gravedad.
- Debilidad Lumbar. Un bajo tono muscular en esta zona hace más propensas a las personas a sufrir dolores lumbares.
- Sedentarismo de la población. Un bajo nivel de actividad hará no haya tono muscular.
Soluciones
Para hacer desaparecer este dolor recomiendo como base el Estiramiento. En primer lugar trabajar estiramientos. Estos deben de ser no sólo de la zona lumbar sino de los músculos isquitibiales y psoas. Todo ello de forma muy lenta y progresiva. Después de que el dolor esté controlado habrá que restablecer la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación, y mantener un acondicionamiento aeróbico adecuado.
He de mencionar que desde hace unos años, la flexibilidad ha ido adquiriendo una importante relevancia en el mundo del entrenamiento deportivo, como uno de los factores que reduce el riesgo de lesiones y aumenta el índice de salud.
El reposo estará contraindicado ya que debilita y atrofia la musculatura de la espalda, debiéndose de restringir por este emotivo a no más de 2-3 días y cuando sea absolutamente necesario. Por el contrario, el ejercicio físico ha demostrado su eficacia a la hora de proteger contra la lumbalgia, contra el dolor asociado a la misma, de favorecer la recuperación en los procesos que se han cronificado, disminuir las recidivas, el número de días de baja laboral y ayudar en el tratamiento de los componentes de la misma.
Una vez dicho esto veo fundamental que estos músculos, (abdominales, lumbares, isquiotibiales y psoas) estén fuertes ya que esto ayudaría a absorber las posibles sobrecargas en dicha zona y a evitar o reducir altamente la aparición de procesos de dolor lumbar.
Conclusiones
Esta dolencia se puede evitar:
- Teniendo un peso normal con el consiguiente nivel de tejido adiposo bajo
- Evitar las sobrecargas lumbares o mantenidas en el tiempo
- Realizar ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad para tener una espalda y zona pélvica fuerte, así como reducir los posibles acortamientos de los músculos isquiotibiales.
- Tener una buena higiene postural corrigiéndola constantemente
- Usar asientos los más adaptados y confortables posibles para cada persona.
Por todo lo anteriormente expuesto es necesario que las personas tomen conciencia de su cuerpo y de las posturas correctas que le ayuden física y psíquicamente a sentirse mejor y prevenir posibles molestias lumbares. Es un verdadero trabajo reeducar a un adulto para que tenga un movimiento ágil, una mejor higiene postural, una conciencia corporal para sentarse de forma correcta en los asientos de los automóviles y que son tan poco adecuados para mantener una buena posición.
En definitiva, con el paso de los años hay que cuidarse más tanto por dentro como por fuera y tener dos premisas:
- Conservar el tono muscular. Ya que ello ayudará a absorber muchas cargas que, de no ser por ellos, recaerían sobre las articulaciones y el daño consiguiente.
- Aprender o mejorar nuestra higiene postural. Evitar malas posturas o deficientes hábitos posturales que nos sean dañinos.