Cancer y Actividad Física. (Calidad de vida a través del ejercicio)
Hoy en día vivimos en un entorno fugaz entre vida familiar y laboral en la que encontramos una tónica de constante estrés, ansiedad, patología del sueño, problemas de espalda…., a esto le sumamos unos malos hábitos de alimentación (comida rápida o/y preparada, fritos, salsas, bollería…), mala salud de descanso alterando las horas de sueño… en definitiva la actualidad ha provocado que nuestra calidad de vida ha ido disminuyendo y, para colmo, lo empeoramos con un sedentarismo cada vez más alto.
Hay una norma que nos dice que si no tratamos bien nuestro cuerpo, nuestro cuerpo no nos tratará bien. Con todo esto trato de decir que viviendo de este modo estamos castigando constantemente nuestro organismo, desembocando en una caída de nuestras defensas, problemas estomacales, estreñimiento….es decir, una mala calidad de vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2004 ya hizo ver el avance de las distintas patologías del siglo XXI, en concreto los factores de riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer, dado que las mismas suponen la principal causa de muerte y enfermedad del mundo.
Una vida sedentaria puede desembocar en artrosis, depresión, diabetes, obesidad, hipertensión, osteoporosis, mientras que la actividad física puede ayudar a prevenir todas ellas e incluso mejorarlas una vez en ellas.
La inactividad física ocupa, según la OMS, el cuarto lugar entre los factores de riesgo de todas las defunciones a escala mundial, y el 31% de la población del mundo no realiza ninguna actividad física
Según la AECC, Asociación contra el cáncer, la práctica suave, durante unos minutos, de ejercicio físico puede dar grandes beneficios durante los tratamientos: reduce el nivel de estrés, de cansancio, los problemas de sueño y otros síntomas.
Por estos precedentes comentados, quiero destacar la importancia del binomio cáncer y actividad física.
En el año 1922 se escribió un primer artículo en donde se marcaba la relación entre la práctica del ejercicio físico y la prevención del cáncer. Desde entonces los estudios han buscado más datos sobre esta relación y, hoy en día, hay una amplia variedad. Todos ellos coinciden en que la actividad física sirve para eliminar el sedentarismo, prevenir un posible cáncer, así como las posibles recurrencias. Además, una vez que comienza la enfermedad y su tratamiento, aporta una amplia reducción de los efectos secundarios de la quimioterapia, un mantenimiento de niveles de masa muscular, reducción del peso, incluso mejora a nivel psicológico.
Algo muy cierto es que la mayoría de los pacientes estarán en desacuerdo desde un principio en la idea de realizar ejercicio durante su tratamiento porque están demasiado cansados para realizar siquiera actividades diarias normales. A esto hay que sumar que también a los oncólogos les cuesta recomendar la realización de actividad física a pesar de que tienen claro que, si se realizase, debería llevarse a cabo de un modo muy controlado y dirigido (siempre dirigido por un profesional) que ayude en la planificación de la sesión con una intensidad media-baja y de forma sostenida. Además hay que hacer hincapié en la importancia de la introducción y adherencia a la práctica periódica de la actividad física.
Que ocurre al practicar Actividad Física
El movimiento implica un aumento de las necesidades de energía. Como respuesta a esta mayor demanda de energía, se ponen en marcha y activan la mayoría de los sistemas del cuerpo: el cardiovascular que se ve aumentado en bombeo de sangre y consiguientemente un transporte mayor; el respiratorio al producirse un mayor transporte de oxígeno directo a los músculos que utilizan en cada contracción muscular; el metabólico en el aporte de nutrientes, (hidratos, proteínas, grasas) que nuestro cuerpo necesita como combustible; el sistema nervioso encargado de coordinar todos estos procesos.
El ejercicio ayuda a disminuir el riesgo de cáncer y mejora los resultados mediante la normalización de sus niveles de insulina, disminución de la cantidad de estrógenos y testosterona, y mejora de la circulación de las células inmunológicas en la sangre.
El ejercicio físico funciona tan bien porque reduce los niveles de insulina y controlar estos niveles de insulina es una de las formas más poderosas con las que reducir el riesgo de cáncer.
A nivel celular el deporte disminuiría la activación de cascadas inflamatorias que están implicadas en el desarrollo de diversos tipos de cánceres.
Fundamentos del ejercicio en la prevención del cáncer.
- Los efectos del ejercicio físico serían a nivel sistémico incrementando la sensibilidad a la insulina, además de reducir la inflamación crónica.
- Otro de los factores a nivel celular es el estrés oxidativo, el cual se considera un factor importante en el inicio y progresión del cáncer. Un estudio reciente sugiere que la práctica de una actividad física como las caminatas largas puede mejorar el nivel de la capacidad antioxidante de la sangre
Según Antonio Llombart, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Valencia y portavoz de la SEOM, se reafirma en la importancia de la actividad física desde el momento del diagnóstico, porque ésta permite una menor pérdida de calidad de vida durante el tratamiento. Además también apunta que el deporte podría actuar como método de prevención. En definitiva, destaca la actividad física, a intensidad moderada o baja, fundamental antes del inicio de tratamiento (cuanto mejor forma física tengas, mejor asimilarás la terapia y mas fácil será tu recuperación y reducción de efectos secundarios de la medicación). Por tanto, habla de un cambio de paradigma con respecto a la actividad física unida al paciente de cáncer como una parte importantísima.
Para ver la importancia de realizar cualquier tipo de ejercicio físico te indico varios de los beneficios previsibles:
- Mejora de las defensas del organismo
- Mejora la motivación personal y la autoestima
- Incrementa las relaciones sociales y la empatía
- Aumento del bienestar del paciente
- Reduce la fatiga y mejora los niveles de energía
- Mejora la salud cardíaca
- Mejora del sueño
- Mejora del apetito
- Controla el estrés, ansiedad, depresión o el bajo estado anímico
- Fortalece los músculos (limitando el catabolismo muscular), alivia el dolor y mejora el rango de movimiento
- Mejora la salud ósea
- Mantiene un peso saludable
- Evita el estreñimiento
- Mejora la circulación de las células inmunológicas en su sangre, cuyo trabajo es neutralizar los patógenos de su cuerpo. Mientras mejor circulen las células, más eficiente será el sistema inmunológico y mayor poder para defenderlo contra los virus y enfermedad, incluyendo el cáncer, que estén tratando de atacarlo.
Ya el Dr. Joseph M.Mercola, fundador de “Salud natural” sugiere que la mayoría de los tipos de cáncer podría prevenirse con una vida saludable incidiendo en varios puntos:
- Evitar el azúcar, especialmente la fructosa
- Optimizar los niveles de Vitamina D
- Evite las carnes carbonizadas
- Mejorar la sensibilidad de los receptores de insulina
- Mantener un peso corporal saludable
- Tomar un cuarto de jugo vegetal orgánico al día
- Obtener grasas omega-3 de alta calidad y origen animal como las del aceite de krill
- Consumir Curcumina
- Evitar tomar alcohol o limitarlo
- Evitar los campos electromagnéticos lo máximo posible
- Evitar la terapia de re-emplazamiento de hormonas sintéticas, en especial si tiene factores de riesgo de cáncer de mama
- Evitar BPA, ftalatos y otros xenoestrógenos
- Asegurarse de no tener deficiencia de yodo.
Estudios
Los estudios sobre cáncer y ejercicio físico se han realizado, en general, sobre cáncer de mama, CCR (colorectal), y de próstata. A continuación nombro cuatro instituciones de gran importancia referente al Cáncer que han realizado estudios sobre este tema.
- Instituto del Cáncer Holandés. Detectaron que la actividad física durante la quimioterapia reduce las posibilidades de sentir alguno de sus efectos adversos o secundarios como la fatiga, las naúseas, vómitos y/o malestar en general.
- Según la Institución Británica MacMillan Cáncer Suport, habla de que introducir el ejercicio paralelo a la quimioterapia y radioterapia podría reducir a la mitad las posibles recurrencias. Tan sólo con 150’ semanales, aunque opino que con 4-5 días por semana de 1h serían bastante y los beneficios notables. De este modo se llega a considerar el deporte como “la mejor medicina” para tratar esta enfermedad.
La ejecutiva de esta Institución, Ciara Devane, dice textualmente: “los pacientes con cáncer quedarían sorprendidos si supieran cuantos beneficios pueden obtener de la actividad física en cuanto a su recuperación y salud a largo plazo, incluso reduciendo las reincidencias..”
- MD Anderson. Hospital referente a nivel internacional sobre Cáncer, lleva años recomendando la realización de ejercicio físico paralelo con esta enfermedad como prevención y como ayuda de cara a paliar efectos secundarios y posibles concurrencias. Además incide en la importancia de la adhesión del mismo de una forma lenta y progresiva.
- Estudio de la Facultad de Medicina de Harvard de 2005 demostró que los pacientes que practicaban ejercicio moderadamente de 3-5 hora a la semana, redujeron sus posibilidades de morir a causa de cáncer casi a la mitad en comparación con pacientes sedentarios.
En resumen, la realización de actividad física promueve la prevención primaria y en algunos canceres disminuye la concurrencia de los mismos. Además en pacientes tratados con cáncer el ejercicio físico promueve una mejor calidad de vida.

